Durante meses - quizás años - algo en vos se estuvo gestando en la profundidad y en el silencio. Quizás no siempre tuvo forma o palabras, a veces simplemente fue la sensación de “esto ya no me representa”.
Entramos en Febrero transitando la Primera Temporada de Eclipses del año. Cada temporada abarca un período de tiempo que va desde la Luna nueva previa a los eclipses - Luna nueva en Capricornio (18/1) - hasta la próxima Luna nueva que no es eclipse - Luna nueva en Piscis (19/3).
Los eclipses son acontecimientos astronómicos/astrológicos importantes que funcionan como portales energéticos de manifestación y traen grandes lecciones kármicas: aprendizajes del alma. Actúan como catalizadores de cambio, y nos alinean también con nuestro propósito de vida. Ocurren cada 6 meses, cuando la Tierra, la Luna y el Sol se alinea y tal como es arriba es abajo, así también se alinean nuestro cuerpo, mente y espíritu.
Ya profundizaremos en estos fenómenos pero antes quiero contarles como llegamos hasta acá.
Recordarles que el primer día del mes sucedió un evento que encendió la conciencia: la Luna llena en Leo, un espejo del corazón que nos mostró quiénes somos cuando no actuamos buscando aprobación y/o validación externa, qué versión nuestra quiere amar y crear sin justificarse, qué deseo es genuino y cuál heredado. Una Luna llena que vino a recordarnos quienes somos.
Luego Urano despertó activando lo que estaba en pausa. Este planeta directo nos está mostrando aquello que no puede seguir esperando. Pero no desde la urgencia, sino desde la verdad. Urano está rompiendo contratos internos viejos, lealtades invisibles y formas de vincularnos que ya no honran nuestra libertad.
Esta semana ocurre el segundo gran evento del año - el primero fue el ingreso de Neptuno en Aries. Ahora es el turno de que lo acompañe en el movimiento otro gigante del cielo: Saturno, que estuvo en Piscis durante los últimos dos años y medio disolviendo viejas estructuras, provocando la caída de idealizaciones, enseñándonos sobre el límite emocional y espiritual, y marcando el final de una forma de sacrificio. Saturno en Aries es el espíritu que se encarna, la visión que pide acción, la identidad que se vuelve responsabilidad. Ya no alcanza con sentir, comprender o sanar. Ahora la vida nos pregunta: “¿Qué vas a hacer con lo que sos?” Saturno en Aries nos pide autoridad interna, liderazgo auténtico, compromiso con el propio deseo y adultez espiritual.
Así llegamos al primer eclipse de esta temporada (17/2) y la vida toma el mando porque los eclipses aparecen cuando el alma ya eligió aunque al ego/mente todavía le cueste aceptarlo o comprenderlo. Suceden eventos predestinados que marcan finales inevitables, nacimientos que ya no pueden postergarse y cambios que ordenan, aunque al principio creen caos. Este eclipse no viene a quitarnos algo sino a redefinir nuestra identidad alrededor de LA verdad. Será un Eclipse Anular de Sol en Acuario: del yo que viene del futuro. Acuario no pregunta quiénes fuimos sino: “¿Quién estás llamadx a ser ahora?”. El eclipse en Acuario activa una nueva forma de pertenecer, una misión más auténtica, una identidad menos condicionada por el pasado. Representa una actualización del alma: estamos naciendo a una versión más íntegra de nosotrxs mismxs. Lo que duele no es el cambio, es la despedida de una forma de ser que nos sostuvo pero que ya no nos contiene. Se cae una identidad vieja, se activa un nuevo Sol, se redefine el “yo” desde la verdad, ya no desde la herida. Este eclipse no crea lo nuevo: lo revela y lo activa.
Al día siguiente (18/2), el Sol entra en Piscis, invitándonos a soltar el control, fluir y confiar en que algo superior esta guiando y custodiando nuestros pasos.
Unos días después (20/2), se perfecciona la conjunción Saturno-Neptuno, un evento profundamente místico y fundacional. En su simbolismo, Neptuno representa lo sagrado, el alma, el sueño y lo invisible, mientras que Saturno, la forma, el tiempo, el compromiso, la materia. Y cuando se unen, sucede algo muy preciso: el sueño necesita forma, la espiritualidad pide encarnarse y la visión debe volverse camino. Es el final de la fantasía y el inicio de la fe y el propósito encarnado. El mensaje profundo de esta conjunción es: “No alcanza con ser canal de luz, esa luz hay que sostenerla y compartirla con en el mundo.” Después del eclipse, ya no se trata de buscar señales sino de elegir una estructura coherente, decir sí a una misión concreta y asumir un rol sin perder conexión y sensibilidad.
Cerramos el mes transitando otro momento mágico: el Portal entre Eclipses - que nos llevará hacia el segundo eclipse de la temporada que será el 3 de Marzo - un portal energético también conocido como puerta giratoria, donde por destino o por karma (balance), personas salen de nuestra vida y otras llegan, situaciones se presentan para evolucionar y dar un salto cuántico en consciencia.
Mientras tanto Mercurio iniciará su primera retrogradación del año (26/2) para revisar los últimos 3/4 meses de experiencia y permitirnos hacer los ajustes necesarios camino hacia esa nueva realidad que ya está manifestándose.
Si integramos todo lo que sucede en el mes de Febrero podríamos ver que la luna llena en Leo fue una revelación del corazón, Urano directo nos liberó del estancamiento, Saturno ingresando en Aries anuncia el surgimiento de una identidad responsable, el eclipse de Sol en Acuario nos regalará el nacimiento de un nuevo yo, la conjunción Saturno-Neptuno nos pedirá trabajar por nuestros sueños y encarnar nuestro propósito. El mensaje del cielo es claro: estamos atravesando una iniciación, y ya no se nos pide sanar más sino hacernos cargo de quiénes estamos siendo ahora y todo lo que eso implica.
“Lo que soñé, ahora lo construyo.
Lo que sentí, ahora lo sostengo.
Lo que soy, ahora lo encarno.”
Nos leemos.
En amor y servicio,
Ani 🪶