El decimocuarto día de cada mes lunar, o el día anterior a cada Luna Nueva, se conoce en India como Shivratri.
Entre los doce Shivratris que se celebran al año, el Maha Shivaratri - conocido también como la Gran Noche de Shiva - que tiene lugar entre febrero y marzo, es el de mayor significado espiritual.
En esa noche, el planeta Tierra se ubica de tal manera que favorece una elevación natural de la energía en el ser humano. La naturaleza misma nos empuja hacia nuestra cima espiritual.
Este año ocurrirá en la madrugada entre los días 15 y 16 de febrero, en la noche más oscura, previa a la Luna Nueva del 17 de febrero, que además será eclipse solar. La Luna se interpondrá entre la Tierra - proyectando su sombra sobre ella - y el Sol - al que ocultará parcialmente formando un anillo de fuego en el cielo -.
Maha Shivaratri es un puya o ritual dedicado al Señor Shiva, el Dios de la destrucción y la transformación, uno de los Devas de la Trimurti, junto a Brahma y Vishnu.
Este ritual se realiza para purificar energías densas y liberarnos del karma negativo, para trascender la oscuridad y la ignorancia, y abrirnos paso hacia la luz y la sabiduría, la verdad y la consciencia.
En la tradición yóguica, Shiva es considerado el Adi Guru, el primer yogui-maestro del cual se originó la ciencia del Yoga. Cuenta la historia que tras milenios de danza y meditación en movimiento, un día se quedó absolutamente quieto, ese día todo se detuvo, ese día es Maha Shivaratri: la noche de la quietud. Y de esa quietud la liberación y la trascendencia, la destrucción del velo de la Mâyâ, de la ilusión, del ego, de las formas que ya cumplieron su ciclo.
Maha Shivaratri nos recuerda que la oscuridad es matriz, es espacio, es vacío fértil, es fuente de vida, y que mayor es la sombra proyectada cuanto más nos acercamos a la luz. La oscuridad se profundiza para que luego la luz regrese renovada. Después de la noche más oscura, el amanecer más brillante. Solo quien abraza ambas puede caminar en verdad. El verdadero poder nace de la sombra atravesada.
En el eco interno del mantra - Shiva Shiva Shiva Shambho - el cuerpo entero recuerda:
Soy la luz y la oscuridad.
Soy la vida y la muerte.
Soy la ignorancia y la sabiduría.
Soy lo humano y lo divino.
Soy lo masculino y lo femenino.
Soy el ser y el no-ser.
Soy el todo y soy la nada.
Nada tengo. Nada me pertenece. Nada permanece.
De la nada vengo. A la nada vuelvo.
Y en ese reconocimiento, algo se suelta, se muere y se renueva.
Ya no hay que forzar, ni controlar.
Todo encuentra su manera de ser en libertad.
Que esta noche nos encuentre disponibles y dispuestxs a soltar lo que ya no es.
A rendirnos al misterio.
A recordar que somos eso vasto e ilimitado que no puede ser nombrado.
Que el velo caiga.
Que la quietud revele.
Que el vacío nos sostenga.
Y que así sea,
Om Namah Shivaya 🔱