La noche del fuego que transforma

Entrego al fuego lo viejo para que nazca lo nuevo

La noche del fuego que transforma

Desde tiempos ancestrales, hombres y mujeres se reunieron alrededor del fuego para cerrar ciclos, liberar cargas y abrirse a una nueva etapa de la vida. Porque toda nueva luz necesita espacio para manifestarse y toda transformación pide primero una entrega.

En ese contexto llega la Noche de San Juan, la noche del fuego, de la entrega y de la transformación. Una noche que nos invita a preguntarnos: ¿Qué estamos dispuestxs a dejar atrás para que esa nueva luz pueda crecer?

En lo personal, con los años fui descubriendo que la luz viene de adentro, que permanece encendida en silencio mientras atravesamos nuestra propia oscuridad. Esperando ser vista, ser reconocida y que dejemos de buscarla afuera para recordarla adentro, propia, única.

Así es que la noche del fuego que transforma no nace del rechazo, ni de la lucha, ni del deseo de borrar aquello que fuimos. La verdadera alquimia comienza cuando somos capaces de mirar nuestra historia con amor, cuando reconocemos que cada herida, cada caída y cada noche oscura formaron parte del camino que nos trajo hasta acá.

Por eso, en esta noche no quemamos nuestro pasado, en lugar de eso queremos agradecerlo, honrarlo y liberar aquello que ya cumplió su propósito devolviendo al fuego lo que ya no necesitamos seguir cargando.

En la tradición cristiana, esta fecha conmemora a San Juan Bautista, el antecesor de Cristo, aquel que preparó el camino para la llegada de la Luz del Mundo. Y aunque hayan pasado miles de años, su mensaje sigue vigente en la actualidad:  Antes de la expansión, la purificación. Antes de la luz, el vacío.

Así como Juan preparó el camino para la llegada del Cristo, esta noche nos invita a preparar el corazón para recibir la nueva luz que comenzó a nacer en el Solsticio.

Por eso el fuego de San Juan simboliza liberación en lugar de destrucción y pérdida, renacimiento, comienzo en lugar de final.

Esta es una noche para agradecer, perdonar, soltar, confiar y recordar que la libertad comienza cuando dejamos de sostener aquello que ya no nos corresponde cargar.

Que las cenizas se conviertan en tierra fértil.

Que el fuego transforme el miedo en sabiduría.

Y que la luz que comenzó su regreso encuentre en nosotrxs un corazón abierto, dispuesto a reconocerla, encarnarla y compartirla.

Gracias porque así fue, así es y así será.

En amor y servicio,

Ani


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